Los procesos detallados a continuación han sido desarrollados en su totalidad previa capacitación.
Este proyecto de trabajo se viene ampliando desde sus inicios y está en constante crecimiento y evolución y con mayor fuerza desde que se comenzó a capacitar, enseñar y retroalimentar el trabajo desde el taller de Hilado de Lana Artesanal.
En trabajos realizados se ha detectado que la lana comercial al ser trabajada en un telar pampa cede y se estira retrasando y entorpeciendo el trabajo artesanal. Por el contrario, la lana de oveja hilada artesanalmente no cede, no se estira, no se deforma con el uso y no se destiñe.
Como toda prenda se debe de tener los cuidados mínimos para su larga duración. Es recomendable que la prenda sea lavada como una prenda fina con jabones neutros; y que si es guardada en invierno se le agregue antipolillas.
Selección de la lana a hilar y escardado (limpieza separando la lana de la basura, cascarrea)
Hilado
Lavado
Teñido
Tejido (telar, a dos agujas, crochet)
Confección de prenda.
Selección:
El proceso da inicio en el momento que se recibe la lana embolsada como viene del campo, se selecciona de acuerdo al tipo de hilado que se quiere hacer.
Por ejemplo:
Si se quiere hacer lana para trabajar en telar se debe elegir la mecha más larga o del lomo, que resiste mejor y no se corta al ser trabajada ya sea en telar pampa o en el telar de mesa, y se debe hilar en dos hebras.
Para tejer a dos agujas se elige el resto de la lana que puede ser hilada sin tanta dedicación ni laboreo, ya que se usa con pelos o del tipo rustico.
Hilado:
Seleccionada la lana y limpia de cascarrea, pasto, etc., se abre de tal manera que quede como una hebra espumante que luego se pasa por el uso o por la rueca, por este motivo el proceso de hilado es en su totalidad un procedimiento artesanal.
Con la lana hilada en el uso o en la rueca, se hace otro trabajo para la lana de dos hebras muy diferente que la de una hebra; la lana se coloca en un carretel auxiliar y cuando se tiene dos carreteles completos se los vuelve a unir en el sentido contrario al que han sido hilados, teniendo al final uno solo de dos hebras. Para la lana de una hebra se saca del uso o rueca y se lava. Después se ovilla y se hacen madejas.
Lavado:
La lana se lava para sacarle todas las suciedades que puede tener. Una vez lavada, se decide si se deja con el color original o se tiñe (para el caso de la lana blanca, ya que los otros colores de lana solo pueden quedar en color natural).
La lana debe estar limpia, esto quiere decir libre de grasas, cascarreas y sin enjuague. La lana hilada se debe lavar con agua caliente, preferentemente agua hirviendo en los primeros enjuagues, sacando constantemente el agua que queda negra y poniendo nuevamente agua hirviendo. Cuando el agua no sale tan oscura se coloca detergente o jabón en polvo hasta hacer mucha espuma. La lana se dispone en el agua hasta que ésta se enfría (en lo posible de un día para otro). El procedimiento se repite tantas veces como sea necesario (cuando el agua quede totalmente limpia y la lana quede suave y limpia). La lana de oveja hilada al ser lavada pierde unos 25 grs. cada 100 grs.
Teñido:
Cabe aclarar que la industria química textil, una de las mas contaminantes, esta aplicando un nuevo pensamiento en el desarrollo y generación de productos naturales para el cuidado del medio ambiente. Actualmente, se están implementando tintas, obtenidas de recursos renovables, provenientes de vegetales o minerales, en el uso de la industria textil. Por este motivo, es nuestro deber como grupo de hiladoras conocer y promover el uso de los mismos. La utilización de los tintes naturales nos brinda un espectro de colores que aportan a nuestro diseño el carácter y el sello de nuestra identidad cultural.
Las plantas colorantes se usan por siglos en las altas culturas de la humanidad, prueba de gran afinidad con el hombre. Muchos de ellos son considerados plantas medicinales como el índigo, el molle o la ratania. Si hablamos de estética, los colores naturales transmiten belleza, no solo llaman la atención de la vista por su brillo. La natural armonía de sus combinaciones los hace de alto valor para el consumidor, siempre ofrecen matices de contraste y gamas de tonalidades imposibles de lograr con colorantes artificiales.
Los colorantes vegetales representan una fuente más sustentable que sus contrapartes sintéticos, pues son un recurso renovable. Los sintéticos afectan al medio ambiente tanto al ser producidos, como al emplearse en la industria textil, son peligrosos para los consumidores y muy peligrosos para los trabajadores de la industria. Los colorantes naturales son una fuente de empleos para los sectores rurales de los países pobres.
El proceso textil que utilizamos en nuestros hilados tienen en cuenta los métodos de obtención de tintes en las primeras culturas a través de plantas, rocas y animales. A partir de hilados crudos, sin procesos de teñidos previos, aplicamos los baños de color, utilizando los métodos de los “maestros tejedores” de culturas como parcas, wari, etc.,
El proceso de teñido se realiza de manera artesanal con el fermento de las cáscaras de cebolla, naranja, caqui, cenizas, virutas de madera.
El proceso de teñido se realiza de la siguiente manera: se pone a hervir la preparación en reposo alrededor de una hora (60 minutos); se mojan las madejas y se las escurre colocándolas en el tinte, tratando de que queden bien sumergidas en todo momento por 5 o 10 minutos. Después de retirar las madejas se debe agregar el mordiente, quien se encarga de fijar el color, (no usamos sulfato de hierro o sulfato de cobre porque es contaminante, para ello usamos mordientes naturales). Se calcula 1 cucharada de mordiente por cada 100 gramos de lana con 6 (seis) litros de agua.
Es preferible que se junte agua llovida para realizar el teñido. Se mezcla el agua con la corteza de los árboles, cáscaras, raíces, hojas o semillas (lo que se vaya a teñir, dependiendo el color que se desea); se debe picar bien todo. Esta preparación se deja en reposo aproximadamente un mes. El tiempo de reposo determina la intensidad del teñido.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
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